Flying Hands aspira a la nominación de mejor película documental en los próximos premios goya

FLYING HANDS retrata la historia de tres generaciones de mujeres que convirtieron un acto de amor en un gran impacto social para su comunidad. Aniqa no solo luchó por los derechos de su hija, sino por el de todas las niñas sordas, proporcionándoles una educación y oportunidades que no habían tenido hasta entonces. Una realidad en la que ninguna niña o niño vuelva a ser privado de su nombre por nacer con una discapacidad.

«Elegimos la historia de Aniqa Bano por su desafío a la hora de construir una escuela donde niñas y niños sordos no sólo reciben educación y respeto, sino acceso a un mundo de posibilidades y derechos a los que aspirar», justifican sus productoras Noelia del Potro y Marta Casquero, de Labografías Nodos de Expresión. «El silencio es una parte fundamental del lenguaje que conocemos pero cuando no es querido, elegido o consciente, puede alzarse como un muro impenetrable, aislándonos de nosotras mismas y del resto del mundo. Quisimos contribuir a amplificar la pregunta sobre cómo seríamos hoy si hubiéramos nacido sin la posibilidad de oír», añade Sara Blanco, desde Al Borde films.

«Cuando conocimos a Aniqa y nos entregó sus diarios, los recibimos como un tesoro. Al compartirnos algo tan íntimo y poderoso, nos preguntamos cómo podríamos trasladar todo el componente emocional que contenían. El viaje a Pakistán empezó con esa lectura y sigue con nosotras cada vez que volvemos a ver la película. Estar entre las montañas del Karakórum fue un reto, de alguna forma el sumergirnos en culturas y lenguas que no conocíamos nos ayudó a pensar la película desde los sentidos. El escuchar pero no entender, nos hizo cuestionarnos muchas cosas que han sido claves para crear un relato en el que poner en valor las vivencias a las que se enfrenta la comunidad sorda», subrayan sus directoras, Paula Iglesias y Marta Gómez.